martes, 11 de enero de 2011

LAS CASAS DEL SIGLO DE ORO (1). EL ESTRADO DE LAS DAMAS

Puede que os sorprenda, pero las mujeres, en el siglo de oro, no solían sentarse en sillas. Aún lo hacían a la morisca, sobre cojines.

Por eso en todas las casas de gente pudiente existía una habitación dedicada a ellas que se llamaba el estrado de las damas. En él había una gran tarima de madera forrada en telas, con numerosos almohadones

Y es que, como en los harenes islámicos, no estaba demasiado bien visto que una mujer saliera demasiado fuera de casa (a excepción de las misas o los ya comentados paseos), y en damas nobles era de buen tono recibir a sus amigas en estos estrados en donde hablaban, tocaban música, bordaban o, tal vez, comían barro.

Podéis ver uno en la visita vitual a la Casa de Cervantes en Alcalá

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