sábado, 10 de marzo de 2012

El libro del sábado. EL LIBRO DE LAS MARAVILLAS DE MARCO POLO





Tienen perlas en abundancia de un oriente rosa, preciosas, redondas y muy gruesas. Son de tanto valor como las blancas, o más. Tienen varias otras piedras preciosas. Es una isla muy rica, cuya riqueza es incalculable. Hay especias muy caras: pimienta blanca como la nieve y negra, ambas en gran abundancia. El oro abunda tanto en ellas, que es maravilla, pero están tan lejos y se pasan tantas fatigas para ir a ellas, que no hay muchos que se lleguen allá. Y cuando las naves de Çaiton o de Guinsai atracan a ella es siempre con gran provecho y ganancia. Pero para llegar a ellas tardan un año, pues van en invierno y vuelven en verano, porque los vientos son en esa época favorables, y al volver en estotra, uno sopla en popa en invierno y otro en estío. Esta región está muy alejada del camino de la India, y os dije que se llamaba mar de la China, y quiero que sepáis lo que llamo mar Océano. Pues se dice mar de Inglaterra o mar de la Rochela; así, aquí mar de China y mar de Indias, pero todos éstos son un común denominador, que es el mar Océano



Según la leyenda, un Marco Polo, viejo y enfermo, prisionero en una torre genovesa que lamían las olas, le dictó a su compañero de cárcel (Rusticello) las memorias de sus viajes que empezaron a los 15 años, acompañado a su padre y su tío desde Venecia para recorrer medio mundo, llegar a las costas orientales de Asia y terminar por convertirse en el brazo derecho del gran Khan tártaro.


Viajes Marco Polo.

Esto es el libro de las Maravillas, la crónica de un viaje que casi dura una vida entera y que a nosotros y nuestros alumnos nos puede iluminar mucho sobre el mundo y el pensamiento del siglo XIII.
Pues el Libro es la perfecta expresión de ese nuevo espíritu comercial que levantó las ciudades medievales, y nos encontraremos párrafos y párrafos sobre las riquezas y productos comerciables de esta ruta de la seda.


Bagdad es una gran ciudad, en donde se halla el califa de todos los sarracenos del mundo, así como Roma es la cabeza de la cristiandad. En medio de la ciudad pasa un gran río, por el cual se puede ir al mar de las Indias, y mercaderes y mercancías van por él sin cesar. Habéis de saber que hay, navegando por este río, dieciocho jornadas desde Bagdad a la mar, de Indias. Y los mercaderes que quieren ir a las Indias van por esta vía fluvial hasta una ciudad llamada Chisi, y entre ésta y Bagdad hay otra gran ciudad llamada Basora y alrededor de ella se crían las mejores palmeras que hay en el mundo.
En Bagdad se tejen los más variados brocateles y paños de oro y seda, es decir, el nassit, nac y la púrpura, bordados de toda suerte de animales y pájaros. Es la ciudad más noble y grande de la región


La relación de un comerciante pero también la de un verdadero hombre de negocios que se maravilla ante las formas de organización económica, las formas de extracción de las materias, el comercio...

Pero Marco Polo también se interesa por la costumbres de aquellos pueblos tan distintos, de su clima o de su propia geografía que tanto maravillaron al público de la época, abriendo nuevos horizontes y un ansia de viajes que se culminará en la Edad Moderna con los grandes descubrimientos

Alejándonos de este lugar, caminamos doce días hacia Nordeste, por sitios montañosos, y llegamos a un lugar que es el más elevado del mundo. Allí hay un valle entre dos montañas, por el cual corre un magnífico río y las mejores praderas de ricos pastizales, pues un animal flaco engorda en diez días. Hay gran abundancia de fieras. Multitud de carneros salvajes, muy grandes, con cuernos hasta de seis palmos y, por lo general, de tres o cuatro. De estas astas hacen los pastores cuencos, en los cuales comen; aquí encierran a sus animales en cercados. Esta meseta se llama de Pamir, y durante doce jornadas no hay ningún poblado, y conviene que los viajeros lleven provisiones. No hay pájaros voladores por la latitud y el frío. El fuego no es tan claro como en otras partes por el frío intenso, y las cosas tardan mucho en cocer.

Y actúa como breve historiador, contándonos la historia (como todas interesadas) de su gran mecenas, el Gran Khan
.
Y sucedió que en el año de 1187 de la Encarnación de Jesucristo los tártaros eligieron como rey a un hombre que en su lengua se llamaba Gengis Khan. Era hombre de gran valor, de buen sentido y valiente como el que más. Y cuando le eligieron rey, todos los tártaros del mundo que se hallaban desparramados en países extranjeros se llegaron a él y le aclamaron como gran señor. Y Gengis Khan mantenía su autoridad franca y llanamente. Los tártaros acudieron numerosísimos, y cuando Gengis Khan vio que había tal multitud, se calzó las espuelas, se armó de arco y coraza y fue a la conquista de otras partes del reino. Y conquistaron ocho jornadas de tierra. Pero como con los vencidos usaba de clemencia y no les hacía daño alguno, se sumaban a sus huestes y proseguían la conquista de otros pueblos. De esta manera conquistaron la multitud de pueblos que habéis oído mencionar, y las gentes, viendo el buen gobierno de este señor y su bondad, se sometían voluntariamente a él. Cuando tuvo como súbditos a tanta multitud de gentes capaces de cubrir la tierra entera, dijo que quería conquistar la mayor parte del mundo


Pero no todo es cierto (tal y como entendemos hoy la verdad) en este libro, y en sus páginas nos encontraremos con seres imaginarios, con asombrosas montañas de diamantes que caen en las riadas, palacios fabulosos...

 El palacio del Gran Khan, que os describiré. Es inmenso, rodeado de un gran foso; no tiene entresuelo, pero el piso se eleva a 10 palmos del suelo. El techo es altísimo. Los muros de los salones y estancias están recubiertos de oro y plata y hay en ellos bellísimas pinturas de dragones, animales, pájaros, caballeros y damas y figuras de toda especie. La sala central es tan grande, que 6.000 hombres pueden comer en ella. Tiene tantos aposentos y habitaciones, por lo demás, que no hay mortal que supiera hacer otro mayor ni mejor ordenado.


Es la mentalidad medieval, crédula en maravillas, unas creadas por el diablo, otras por Dios, en la que el hombre es un simple peón

Para saber más:

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/viajes--1/html/ (El libro digitalizado)

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