miércoles, 23 de octubre de 2013

EL NACIONALISMO DECIMONÓNICO

El nacimiento del nacionalismo está unido al liberalismo en su lucha contra el absolutismo que impedía la realización del concepto de nación como instrumento de conciencia política e histórica. La generalización del sentimiento nacionalista tendrá su origen en la resistencia contra la dominación napoleónica de Europa primero y después contra el mapa de Europa establecido en el Congreso de Viena.
Sin embargo la cosa no es nada sencilla, pues esta ideología irá evolucionando a lo largo del XIX en distintas direcciones.
En principio, hablamos de nación como un concepto que no tiene que corresponder a Estado. Mientras el estado es el territorio y los instrumentos de control de un país (España, por ejemplo), la nación es el grupo de personas que comparten unas características comunes (religión, raza, lengua, cultura, historia común...) que quieren convertirse en un estado independiente (por ejemplo, en la actualidad Cataluña o País Vasco).
























Tomado de http://historia5tt.blogspot.com.es/2011_05_01_archive.html

Este concepto se efectúa por etapas según la geografíaLa Europa Atlántica, conformada desde la baja Edad Media y reactivada por el primer momento del ciclo revolucionario (Independencia EE UU, Francia Revolucionaria, la Constitución de 1812 española), la Europa central (especialmente el caso alemán e italiano) que ocupa gran parte del siglo XIX en sus unificaciones, la Oriental (caso polaco, Balcanes, Rusia), que deberán esperar al siglo XX y serán los orígenes de numerosos conflictos del XX.
En un principio es una ideología progresista y cosmopolita que se plasma tanto en la declaración de los Derechos del Hombre de la Revolución Francesa (La nación es esencialmente la fuente de toda soberanía ) en la creación de EE UU con Jefferson como uno de sus grandes impulsores, las independencias de Griegos y belgas en 1829 y 1831, las primeras acciones de Manzini en torno a 1831 hasta la gran oleada revolucionaria del 48 cuando por primera vez se imbricaron nacionalismo y democracia (la famosa primavera de los pueblos).
La culminación de este proceso serán las unificaciones italiana y alemana



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Sin embargo, e iniciado desde el ámbito el alemán (Herder, Fichte y sus Discursos de la Nación Alemana), el nacionalismo comienza a volverse cada vez más excluyente a mediados de siglo convirtiendo la etnia y la lengua como criterios decisivos para ser nación y reclamar un Estado  (caso vasco y catalán) de claro carácter imperialista y una cierta aura de misticismo.
Por otra parte, la burguesía, cada vez más alarmada por el internacionalismo obrero, comienza a utilizar el concepto nacionalista como coartada para frenar el movimiento obrero o, incluso, aportar argumentos (superioridad de raza) para iniciar el colonialismo . El fenómeno se extiende por toda Europa y EE UU, siendo Bismarck uno de sus principales , entremezclándose con el darwinismo social, y la ideología vitalista de raíces nietzchienanas.
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Como afirma Pérez Garzón el nacionalismo se hizo ideología oficial para la lealtad y la cooperación tanto en empresas exteriores como interiores. Era el dique frente a cualquier ideología que pretendiera cambiar el status quo de los grupos dominantes.

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