martes, 17 de junio de 2014

LA GUERRA FRANCOPRUSIANA

Curiosamente, una de las grandes guerras de la segunda mitad del siglo XIX tiene como detonante el trono español.
Napoleón III
Tomado de wikipedia

Nos encontramos en 1868 y dos grandes países dominan el continente. Por un lado la Francia del Segundo Imperio dirigida por Napoleón III (con más pompa que verdadera fuerza real), por otro la Alemania en proceso de unificación dirigida por Prusia (y a su cabeza, Bismarck) que ya analizamos aquí, una potencia emergente tanto en lo económico como en lo militar.
Bismarck
Tomado de Wikipedia

En esta unificación Prusia ya se había enfrentado (y derrotado) a Dinamarca y más tarde al Imperio Austrohúngaro. Ahora le tocaba a Francia en busca de unos territorios que veréis repetidos a lo largo del siglo XX (Causas de la Primera Guerra Mundial, Tratados de Versalles): Alsacia y Lorena, sumamente ricos en minas de hierro y carbón, tan fundamental para la revolución industrial.
Napoleón III no deseaba el enfrentamiento pero las circunstancias (y la astucia de Bismarck) lo hicieron inevitable.

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Y ahora, regresemos a España.
Durante el Sexenio Revolucionario, y tras el exilio obligado de Isabel II, Prim buscaba por media Europa un nuevo rey para España.
Entre los posibles candidatos se postuló el príncipe de Hohenzollern-Sigmaringen, prusiano y abanderado de Bismarck.
El príncipe de Hohenzollern-Sigmaringen
Tomado de wikipedia

Evidentemente, Francia no lo podía permitir, pues se encontraría rodeada por Alemania por el este y por el sur y exigió su renuncia, reuniéndose en 1870 el embajador francés con el kaiser alemán, Federico III, para que éste renunciara a la candidatura que Bismarck cada vez apoyaba más públicamente.
De esta reunión informó (en un telegrama) el kaiser a su primer ministro. Bismarck entonces lo redactó de nuevo (insistiendo en la negativa del kaiser, totalmente cierta, y aludiendo que éste se había negado a recibir nunca más al embajador incierto, algo por completamente incierto). Después dejó que se filtrara este telegrama en periódicos alemanes y franceses.
La noticia cayó como una verdadera bomba en las opiniones públicas de ambos países que obligó a Napoleón III a la guerra, algo que llevaba tiempo ansiando Bismarck (Aquí podéis ver los dos telegramas)
La guerra fue un verdadero paseo triunfal para una Alemania (Prusia) cada vez más poderosa, con una revolución industrial mucho más real.

El general Molke derrotó a las tropas francesas en Gravelotte y la de Sedán, avanzando hacia París a la que sometió a sitio durante cuatro meses
Tiers (futuro presidente de la III República) terminará por firmar un armisticio con Alemania en el que se le cedía Alsacia y Lorena  y se le entregaba unas cuantiosas indemnizaciones.
El odio y enfrentamiento entre Francia y Alemania se establece definitivamente, y será uno de los grandes temas que marcarán el siglo XX (periodo de preguerra con enfrentamientos en Marruecos, I Guerra Mundial, Tratados de Versalles, II Guerra Mundial), y sólo se romperá a partir de 1951, cuando se inicia el proceso de construcción de la Unión Europea.

Esta guerra también tendrá un colofón dentro de Francia, el levantamiento de la Comuna de París


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