martes, 8 de julio de 2014

SAN DIEGO DE ALCALÁ


Capilla funeraria del santo en la Magistral de Alcalá de Henares

Fue San Diego un santo al que tuvieron especial apego los monarcas (desde Enrique IV -que le pidió la curación de Juana la Beltraneja - o Felipe II, que llegó a trasladar su momia a la habitación de su hijo Carlos, moribundo tras caer por la escalera del palacio episcopal que curó milagrosamente, cortándosele entonces parte de las piernas para que estas reliquias formaran parte de la gran colección del Escorial)
Nacido a finales del siglo XIV, ingresó en la orden franciscana, siendo un viajero impenitente (Andalucía, Castilla, Canarias, Roma...) para terminar por asentarse en Alcalá de Henares (en lo que fue el actual Cuartel del príncipe, entonces convento).


Siempre destacó por su humildad y su actitud caritativa (tan entroncada con el espíritu de Trento como ya vimos como San Carlo Borromeo o Santo Tomás de Villanueva) 
Una de las formas más repetidas de su iconografía será su milagro en donde, intentando dar a los pobres alimento, y vigilado por sus superiores, cuando estos quisieron castigarle, la comida se había convertido en pétalos de rosas (podéis verlo en la imagen que abre el artículo)
Enterrado en la actual Catedral-Magistral, su cuerpo incorrupto es visible a los fieles el 13 de noviembre.
Fue canonizado a instancias de Felipe II y su figura será ampliamente representada por los pintores y escultores del siglo XVII.



Será su figura la que dará nombre a la ciudad estadounidense
Visión de San Diego de Alcalá. Annibale Carracci. 
Santa María de Montserrat y Santiago. Roma



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