sábado, 19 de septiembre de 2015

El libro del sábado. JUAN DE MAINERA. ANTONIO MACHADO


De los dos Antonio Machado (el lírico y el pensador) yo prefiero siempre el segundo, ya sea en verso como en prosa.
Por eso me fascina tanto este libro, pues es la destilación de todos sus pensamientos desde la perspectiva de los últimos años (aunque se comenzó mucho antes, se publicaría en 1936).
En ella, Machado pasa revista a las decenas de temas que le interesaron: la poesía (tanto desde el plano teórico como en sus autores favoritos), la filosofía (especialmente Kant o Marx, aunque sea para criticarlos, Heráclito, Platón, Aristóteles), la educación (tan regeneracionista), la retórica, la política (genuinamente progresista y con frecuentes críticas al partidismo), los vicios y virtudes nacionales, la religión (que tanto critica frente a la verdadera espiritualidad), ...
Lo hace en pequeños fragmentos, como iluminaciones dentro de una hipotética clase de Retórica de un hipotético yo (el heterónimo Juan de Mairena que encierra otro heterónimo, su maestro, Abel Martín). Unas clases absurdas si pensamos en el auditorio al que estarían dedicadas (jóvenes, acaso bachilleres) pero tan perfecta para el lector actual que se verá (a él y a la sociedad y políítica actual en la que vivimos) perfectamente reflejado, como si casi 75 años nos hubiera servido para muy poco.
Se encuentra en él el tono típicamente regeneracionista que, en el caso de Machado, buscaba soluciones a España a partir de una fe terrible en el hombre y su razón sentimental (una razón humanista que no renuncia a sentir) y su capacidad empática para relacionarse con los demás desde la modestia y las buenas intenciones (acaso por ella terminó muriendo como lo hizo; demasiado optimismo en lo humano).
Pero si hay algo que recorra todo el libro es su suave escepticismo que le aparta del mundo tremebundo en el que vivía, una delicada ironía que le permite enseñar sin adoctrinar, haciendo pensar  sin imponer sus opiniones (un librepensador que basa su ética en la tolerancia y el respeto al otro, algo francamente difícil de encontrar en la España de ayer y de hoy), pidiendo siempre que no le tomen demasiado en serio, sólo como un simple hombre que habla y despierta dudas.
Y es que en este Machado está lo más granado del espíritu ilustrado francés frente al dogmatismo que dominó su época.

Como pequeños bocados que sirvan de aperitivo al lector que quiera disfrutar con este libro iré colocando algunas reflexiones de Mairena bajo esta etiqueta:


1 comentario:

  1. Una maravilla de prosa y de poesía. Breve e interesante tu reseña. Gracias.

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