lunes, 4 de septiembre de 2017

LA CORTE DE FERRARA (1) LOS INICIOS DE UN ESPLENDOR


La corte de Ferrara será una de las más exquisitas y dinámicas cortes renacentistas que llegó a su esplendor con Ercole I, duque de Ferrara y gran mecenas.
Sin embargo sus bases fueron sentadas por su padre (Nicolás III) y sus dos hermanos (Borso y Leonello)

Niccolò III d'Este es el gran inicio de la familia. Fue condottiero que llegó a ser nombrado capitán del ejército papal y autor de una tratado sobre estrategia militar.

Su hijo Leonello destacó por su diplomacia y apoyo a las artes.
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Leonello por Pissanello

De él provienen los lazos de amistad a través de la política matrimonial (que continuará a partir de entonces la familia) tanto con Nápoles como con la Mantua de los Gonzaga, formando un bloque (junto a Venecia) contra las expansiones milanesas de los Sforza y los Medici.

Su hermano Borso mantuvo las líneas anteriores, siendo confirmado, tanto por el emperador Federico III como por el Papa Pablo II, como marqués de Ferrara y Duque de sus feudos, que para entonces se extendían por el valle final del Po y la ciudad de Módena.



Los tres gobernantes apoyaron decisivamente el comercio (utilizando el Po) y desarrollaron la agricultura, con una contínuo trabajo de desecación de las marismas que componían gran parte del territorio

También, como buenos príncipes renacentistas, tuvieron, junto a sus luces, su historia negra

Había leído la Divina comedia y observado que Dante había hundido a dos de ellos en el «foso hirviente» del Infierno. Desde el siglo XII los Este eran los señores de Ferrara y cada generación había visto a un hijo estrangular al padre en su cama para tomar el poder. Alberto, el abuelo del duque Hércules, había estrangulado a su sobrino y a su propia madre acusándoles de haber complotado contra él. Nicolás III, padre de Hércules, había hecho decapitar a su hijo heredero Ugo y a su propia esposa Parisina Malatesta por el simple motivo de que eran amantes. 
Prisión de don Gulio, en el castillo

—Era de Rímini —detalló el enviado ferrarés que me instruía—. Como la bella Francesca que leía con Paolo la leyenda de Lancelot. Lionello y luego su hermano Borso, aunque fuesen hijos ilegítimos, habían sucedido a Nicolás. El segundo había sido el primer duque de Ferrara. Había hecho reinar la justicia, la paz, el amor por las artes y el espíritu de humanidad. Protector y animador de los estudios y las ciencias, había hecho construir bibliotecas, hospitales y renovado la famosa Universidad

En el aspecto artístico, los Este se convertirán en grandes mecenas
Especialmente Leonello, educado por el humanista, Guarino Veronese, creó para la ciudad un hospital y fundó Universidad.
Tuvo como verdaderos amigos a Alberti (que le dedicó De Re Aedificatoria y participó en la comisión para la estatua ecuestre de su padre), Pisanello (que realizó numerosas medallas para él, que era un gran aficionado a la numismática clásica),  Piero della Francesca (que decoró varias salas del Castillo con batallas romanas, desafortunadamente perdidas) o Mantegna.

Aprovechando el paso por sus dominios de Van der Weyden (peregrino hacia el jubileo romano), consiguió un descendimiento que influyó decisivamente en el mundo italiano

Su hermano Borso continuó su política, aunque simplemente por temas de prestigio. Poco letrado y materialista es conocido su trato vejatorio a muchos artistas (como Cosa).
Entre sus obras más relevante se encuentra su famosa Biblia (realizada por Taddeo Crivelli en un estilo aún deudor del gótico internacional en el que suavemente se introducen novedades renacentista)


Y los frescos del Palazzo Schifanoia, verdadero ciclo profano sobre astrología en el que se unen escenas principescas 


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